El célebre fotógrafo David LaChapelle está harto de las estrellas y el glamour. En lugar de la belleza superficial, ahora quiere mostrar la dura realidad.
El fotógrafo estadounidense lleva más de 20 años retratando para revistas internacionales como Vogue a superestrellas bellas, jóvenes y sexys. Sus coloridas escenas le han convertido en un artista de fama internacional, pero ahora ha decidido alejarse de este mundo estelar. En una entrevista exclusiva para THE MINI INTERNATIONAL, LaChapelle explica su decisión: "La superficie me deja cada vez más frío; prefiero ocuparme de temas fundamentales como las crisis económicas, las inundaciones o la brecha creciente entre ricos y pobres". No obstante, su serio mensaje todavía va envuelto en un embalaje glamuroso: "El arte serio y político no tiene que ser feo". El efecto que tiene la belleza es algo que LaChapelle sabe de sobra – "tuve éxito porque en mis fotos todos salían bien"–, pero ahora pone la calidad al servicio de las buenas obras: "Utilizo el lenguaje visual del pop para llegar al máximo número posible de personas". LaChapelle tematiza problemas como la subida del nivel del mar o la extracción de oro en África y los daños sociales y ecológicos derivados de ella, ya que ha comprendido que "no hay nada más aburrido que una foto de una modelo maravillosa con un bikini maravilloso en una playa maravillosa".